
- A ver ¿como quieres que se lo cuente? No lo iba a entender, no lo entiendo ni yo. Él se puso a hacer café, y yo empecé a cotillear sus cosas. Y de repente, sentí esa estupidez
que por lo visto le da a mucha gente..
- ¿Qué sentiste?
- Que le quería, ¡Dios! Me da vergüenza hasta decirlo.