Quisiera hacerte ver todo lo que alguna vez fuiste para mi. Quisiera, también, hacerte sentir un poco culpable por haberte ido sin un previo aviso, dejándome destruída y perdida en medio de esta locura. Ojalá hubiera aprendido a olvidar todo lo que me hace mal, lo que me contamina. Ojalá hubiese podido aguantarme las ganas de llorar por las noches, escuchando esas canciones, que sin quererlo, te traen nuevamente a mi lado. Y ojalá hubiera aprendido a desprenderme en el momento indicado, a no dejarme llevar. Pero ya es tarde, demasiado tarde. Ahora de nada valen las quejas, tengo el corazón partido en mil pedazos y sé que eso no se arregla fácil, ni creo que se arregle del todo. Siempre quedan huellas, rasguñosimborrables.










